Gran formato

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GRAN FORMATO

QUÉ ES Y PARA QUÉ SIRVE

Las cámaras de gran formato también se denominan cámaras de banco óptico, de placas, de fuelle y cámaras técnicas. En esta sección utilizaré cualquiera de estos nombres indistintamente al objeto de que le terminen sonando todos. Se denominan de “gran formato” por el tamaño de su película (negativo), que son hojas sueltas de 9×12 cm en adelante.

QUÉ SON

Las cámaras de gran formato son, como todas, una cámara oscura. Lo que ocurre es que en éstas es mucho más evidente por su fisonomía. En el montante delantero (plano delantero) situamos el objetivo, en el montante trasero (plano trasero) y a modo de visor, un cristal esmerilado para visualizar la imagen, pero con la peculiaridad de que la vemos boca abajo, como en cualquier cámara oscura. En las cámaras réflex ocurre lo mismo, solo que disponen de un pentaprisma en su parte superior para que la veamos correcta. El chasis con la placa fotográfica (el negativo) se situará en el lugar del cristal esmerilado para realizar la captura.

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TRABAJO PAUSADO Y METÓDICO

Estas cámaras tienen un modo de trabajo totalmente distinto al resto, y desde el principio hay que mentalizarse a que hace falta trípode y mucha paciencia. Son unas cámaras excepcionales, con las que disfrutará mucho y podrá afrontar casi cualquier desafío fotográfico. Son pura física óptica.

Olvide el estrés y las prisas porque precisan de un procedimiento pausado de trabajo, paso a paso y por un orden secuencial que no nos podemos saltar. En posteriores artículos detallaré el proceso detallado de los pasos para realizar una fotografía. Este trabajo pausado no viene dado solo por sus dimensiones y uso obligado de trípode, sino por el específico procedimiento de trabajo. No hay automatización posible.

Los objetivos de las cámaras de gran formato no disponen de anilla de enfoque, ni de escala de distancias, ni de marcas para calcular la profundidad de campo. Todo el trabajo es muy metódico, pausado, apasionante y con unos resultados excepcionales.

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En comparación con las cámaras réflex, las cámaras de banco óptico son muy sencillas en lo que a su estructura se refiere, básicamente no tienen nada. Eso sí, son totalmente flexibles, sus planos se pueden mover en todas direcciones y ángulos. Pero nada es gratis, esa sencillez implica que su manejo precisa de unos conocimientos específicos.

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No se han dejado de fabricar ni han quedado obsoletas, pero han quedado restringidas a cubrir un tipo de necesidades de alta calidad y precisión, como reproducción de obra grafica y museística en general, arquitectura, joyería, etc. La precisión, calidad -y precio- las identifican, aparte del típico fuelle que tanta hilaridad aun sigue causando. El fuelle no es algo obsoleto, es una necesidad técnica de construcción. En la actualidad, en el lugar del cristal esmerilado se sitúa un respaldo digital conectado a un ordenador que nos permite ver la imagen. En consecuencia son más pequeñas, pero la esencia es la misma.

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NECESIDAD DE LA CÁMARA TÉCNICA

Hasta la época digital, una de sus principales ventajas era la calidad, contraste, nitidez y definición de la imagen que proporciona dado el tamaño de su negativo, que es variable, pero habitualmente suele ser de 9×12 y 13×18 cm.

Como ya hemos comentado, la gran virtud de las cámaras técnicas es su flexibilidad total, ya que permite “retorcerla” casi de cualquier forma, de ahí la necesidad de su fuelle. Desenfadadamente se suele decir que son un cruce entre cámara y acordeón. Esta flexibilidad nos permitirá hacer una serie de movimientos que a las cámaras convencionales simplemente les está vetado por su rigidez y, en consecuencia, obtener una serie de resultados imposibles de obtener de otra manera.

Y no, no se obtiene la misma calidad haciéndolo con un programa de edición. Las correcciones realizadas con la cámara técnica son ópticas, mientras que con un programa de edición las correcciones se basan la “interpolación” de píxeles, es decir, en “deducir”. Lógicamente no es lo mismo ver que deducir; ver bien y fotografiar a ver incorrecto y luego decidir cómo debería haberse visto.

Estos movimientos de sus planos consiguen, como veremos en sucesivos artículos, algo que es mucho más importante de lo que parece, y es que el eje óptico de la cámara no pasará, necesariamente, por el centro de la imagen, ni tampoco será, necesariamente, perpendicular al plano focal (donde se encuentra la película o sensor).

DESVENTAJAS

Entre sus desventajas cabe destacar las propias de sus dimensiones, lo que dificulta su transporte y nos obliga a trabajar con trípode. Su manejo, como ya hemos indicado, no es sencillo, requiere de conocimientos específicos y ser muy minucioso en el trabajo. Aquí lo de intuitivo simplemente no existe.